5 tips para el cuidado posparto

Oct 5, 2020

El posparto es, indudablemente, una de las épocas con mayor carga emocional y física en la vida de la mujer; se trata de un periodo lleno de experiencias nuevas y retos por asumir. Las emociones se viven de una manera más intensa y adicionalmente, se adquieren una cantidad significativa de nuevas responsabilidades que es indispensable gestionar.

La mujer, es por naturaleza, una excelente cuidadora y es muy posible que durante ésta época toda su atención y tiempo estén enfocados en el recién nacido. Sin embargo, resulta fundamental lograr disponer, en esa apretada agenda, de unos minutos diarios dedicados exclusivamente al cuidado propio; esto ayudará mantener el equilibrio mental y la energía que se requieren para cumplir adecuadamente su nuevo rol.

A continuación, enumeraré cinco recomendaciones que te facilitaran cumplir con éxito éste periodo posparto que puede ser en ocasiones abrumador y desgastante.

1.Pide apoyo.

Somos súper-mamás y no necesitamos ratificarlo de ninguna manera. Es una realidad incuestionable. Sin embargo, es claro que la demanda de tiempo y tareas que trae consigo ésta etapa necesita del apoyo de nuestro núcleo familiar. Tu pareja, o la persona que esté más cerca de ti, debe convertirse en un excelente coequipero con buena disposición para ayudar, reemplazar o complementar tu trabajo en los momentos en que así se requiera.

2. Dedica unos minutos del día exclusivamente para ti

Una siesta, una ducha larga con agua caliente, ver tu programa de televisión favorito, meditar, escuchar una lista de música, comer tranquilamente, leer unas páginas de un buen libro o hacer tu rutina de belleza, son actividades que te recargan de energía y te permiten conectarte con tu esencia como persona, esa que no debes abandonar en el oficio de ser mamá.

3. Elige tus propias reglas

No existe un manual de cómo ser una buena mamá; hay claro está, muchas pautas de crianza que nos ayudan en éste camino que es desconocido y a menudo, cambiante. Sin embargo, es fundamental que establezcas tus propias reglas, lo que funciona para unas familias, no necesariamente funciona en la tuya, lo que para unas madres es innegociable, para ti puede no ser una prioridad.
No llenarse de cargas adicionales por cumplir las expectativas de los otros es una buena estrategia para disminuir los niveles de estrés. Si funciona para ti, si no hace ningún daño a tu bebe y te sientes cómoda haciéndolo, entonces, vas por buen camino. Rodearse de la gente adecuada y poner un límite a las opiniones externas es esencial en este punto. Algunas personas piensan que haber tenido un hijo los convierte en una autoridad en el tema de la maternidad, y obviamente no es así; por tanto, escucha a las personas correctas, aquellas que conocen los temas de manera científica y no hagas caso de los comentarios que te generan ansiedades innecesarias.

4. Mantén una mentalidad positiva

Puede sonar como un cliché, pero funciona. La alta demanda física y mental que exige éste momento de la vida solo se puede gestionar exitosamente teniendo una actitud positiva. Quejarse, lamentarse o criticarse producen un desgaste adicional que no conduce a ninguna parte. Es necesario manifestar nuestras emociones, inconformidades o frustraciones, pero más importante es dejarlas atrás y no cargarlas consigo todo el tiempo.

5. Trabaja en tu salud física y tu imagen corporal.

Es un momento complejo desde el punto de vista físico, hay múltiples cambios en nuestra imagen corporal que, en ocasiones, cuesta trabajo asumir. Sin embargo, una buena manera de asimilar la nueva realidad es establecer metas de lo que puedes lograr a partir de ella.

Reanudar la actividad física de manera gradual o ejercitarte por lo menos 30 minutos, 3 veces por semana es importante; tener una dieta equilibrada y, si es posible mantener la lactancia materna exclusiva (como estrategia eficiente y natural para quemar calorías adicionales, sin contar otros múltiples beneficios en la mamá y su bebé) son medidas útiles para lograr un peso saludable. No olvides, además, el consumo de agua de manera constante, al menos 2 a 3 litros al día.

De otro lado, realizar rutinas de belleza que incluyan mascarillas para la cara o el pelo, cremas hidratantes para el cuerpo, ceras especiales para la lubricación de los pezones, o aplicar geles fríos para mejorar el aspecto de la piel de abdomen o muslos pueden ser de ayuda. Igualmente, las fajas en abdomen, aunque no dan resultados milagrosos, pueden contribuir a mejorar la postura y el aspecto de ésta zona. Por último, mantener una buena higiene personal y aplicarte un poco de maquillaje o tu perfume favorito pueden renovar tu autopercepción y elevar tu ánimo.

En conclusión, la meta es lograr un equilibrio que permita que cubras las necesidades de tu bebé y las tuyas propias, y que puedas recordar ésta etapa como momento memorable de tu vida que te aportó experiencias significativas.

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